El Futuro del Barefoot
En la actualidad estamos viviendo una realidad que parece contradictoria, por un lado el barefoot está de moda en España y cada vez hay más gente que quiere probarlo y disfrutar de sus beneficios. Sin embargo, al mismo tiempo estamos viendo como marcas que han sido precursoras en el barefoot en nuestro país han cerrado, como Babylukids, Dispares o Navega. Y también son muchas las tiendas que han cerrado o están en proceso de cierre, tales como Alma Barefoot, Chamitos o Pasitos Barefoot entre otras. ¿Cómo es esto posible?
Los pasos previos del barefoot
Pero antes, vamos a ver de donde venimos. El barefoot empieza a desarrollarse en la década de los 2000 con Vibram y sus modelos Five Fingers, que se lanzan por primera vez en 2005. En 2009 surge Xero Shoes, especializada inicialmente en el concepto huarache y que actualmente abarca calzado minimalista para casi todo tipo de uso, con especial hincapié en el deporte. En la década de 2010 Merrell lanza su línea minimalista con las Trail Glove en 2011 y las Vapor Glove en 2013. En 2012 nace la icónica marca Vivo Barefoot con variedad de modelos y opciones, aunque su precursora Terra Plana, ya estaba lanzando modelos con suela fina desde 2004.
Desde los inicios hasta hace apenas un par de años, el barefoot era una opción minoritaria para gran parte de la población, y las tiradas cortas de producción, la necesidad de hormas especiales y la búsqueda de la excelencia de las marcas precursoras había hecho que el calzado barefoot fuera caro en comparación con muchas de las opciones más populares del calzado convencional. Era un sector «nicho» en el que se había creado un atractivo microcosmos de marcas, que había hecho de sus modelos auténticos objetos de deseo por parte de los usuarios barefoot.
Este microcosmos internacional tuvo su reflejo también en nuestro país con marcas como Feroz, Baby Lobitos, Sambas the Bambas, Minishuu y las ya mencionadas Babylukids, Dispares y Navega. Marcas generalmente muy enfocadas en sus inicios al mercado barefoot infantil, donde gracias al excelente trabajo de divulgación de Neus Moya entre otros, ya tenía un auge importante. Y que posteriormente dieron el salto al calzado de adulto, para cubrir la creciente demanda.

Los pasos futuros del calzado minimalista
Pero no fueron los únicos actores que vieron la oportunidad de negocio en el barefoot. La fábrica del mundo, China, con costes laborales muy bajos que les permite ofrecer unos precios imbatibles, lanzaron marcas como Saguaro o Hobibear, y las marcas tradicionales empezaron a lanzar líneas barefoot, marcas como Geox, Mustang, Munich, Callaghan, Victoria, Coquerill o Joma entre otros. Estas marcas tienen una excelente capacidad de distribución y de diseño, así como economías de escala para abaratar costes y ofrecer precios competitivos.
En paralelo a la sobre oferta de marcas barefoot, se ha desarrollado una sobre oferta de tiendas barefoot, que ahora tienen que competir no solo entre ellas, sino también con grandes almacenes como El Corte Inglés, tiendas deportivas especializadas como Decathlon, Sprinter o Décimas. O las zapaterías convencionales, que habitualmente llevan modelos de marcas convencionales que tienen líneas barefoot, como Mustang, Pikolinos o Callaghan.
Por lo tanto, el cierre de marcas y tiendas no es un problema de falta de demanda, sino de que la oferta se ha incrementado en los últimos dos años a un ritmo más elevado que el de la demanda.
De la misma forma que la sobre demanda se equilibró, también la sobre oferta se acabará equilibrando. Al final, las marcas y las tiendas que ofrezcan modelos atractivos, precios competitivos, buen servicio al cliente, tengan una buena estructura de costes y lleven a cabo un marketing excelente se mantendrán.
En conclusión, el futuro del barefoot y la ola seguirá y crecerá hasta llegar a un porcentaje muy elevado de la población, pero en todo cambio hay beneficiados y perjudicados, así como circunstancias difíciles. Pero el barefoot continuará ganando cuota de mercado porque los efectos positivos para la salud del pie son innegables, y quien los prueba no va a volver a meter sus pies en un calzado estrecho, rígido y que le obliga a ir «de puntillas».





